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Generalidades del aparato locomotor

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El tejido óseo es una variedad especial de tejido conectivo compuesto por células, sustancia intercelular y líquido tisular, su carácter especializado está dado por las características de su sustancia intercelular, llamada también matriz ósea, donde se destaca la presencia de sales de calcio que le confiere dureza  y resistencia para desempeñar las funciones antes mencionadas. El tejido óseo está formado por componentes inorgánicos  y orgánicos.

El componente inorgánico está representado por el agua y las sales como el fosfato de calcio, carbonato de calcio, fosfato de magnesio y fluoruro de calcio, mientras que el orgánico está representado por las fibras osteocolágenas, similares a las fibras colágenas que se encuentran en otras variedades del tejido conjuntivo, estas fibras  se unen entre sí por una sustancia especial de cemento.

Las modificaciones en la proporción de estos componentes, explican las variaciones de las propiedades físicas de los huesos según la edad del individuo. En los niños los huesos tienen mayor proporción de sustancia orgánica, por lo que son más blandos y elásticos y se fracturan raramente; mientras que en los ancianos predomina la sustancia inorgánica y sus huesos son más duros y más frágiles, observándose con mayor frecuencia las fracturas.

 

TEJIDO ÓSEO

COMPOSICIÓN QUÍMICA

  • Inorgánico
  • Orgánico
Agua Fibras osteocolágenas
Sales

El tejido óseo se caracteriza por presentar tres tipos celulares:

  1. Los osteoblastos,
  2. Osteocitos y
  3. Osteoclastos;

Los primeros considerados como células transitorias, encargadas de la formación de tejido óseo.

Los osteocitos y osteoclastos son células  fijas, bien diferenciadas, responsables del mantenimiento del equilibrio del tejido a través de la síntesis y reabsorción respectivamente.

Hay autores que consideran un cuarto tipo de célula llamada osteoprogenitora que aunque se localiza en el periostio y endostio, la describen en el tejido óseo, esta puede diferenciarse en osteoblasto para sintetizar matriz ósea.

Los osteoblastos como ya sabemos son los encargados de la síntesis del componente orgánico de la matriz, o sea, las fibras colágenas tipo I y proteoglucanos. Estas células se encuentran localizadas hacia las superficies del hueso como una capa continua que recuerda las membranas epiteliales.

Observen que tienen una forma irregular, que varía dependiendo del grado de actividad, presentan prolongaciones citoplasmáticas las que participan en la formación de las lagunas y canalículos, su núcleo es grande.

En el citoplasma se manifiesta una basofilia intensa al teñirse con hematoxilina y eosina, debido al desarrollo de los componentes encargados de la síntesis de proteínas.

Una vez que los osteoblastos se rodean de matriz recién formada, llamada osteoide, disminuyen su actividad y pasan a llamarse osteocitos.

Observen en la imagen al microscopio electrónico un osteocito, fíjense que es fusiforme, con prolongaciones citoplasmáticas más o menos alargadas. El núcleo es ovalado y de cromatina laxa, aunque generalmente, cuando decrece su actividad se encuentra condensada, el citoplasma es escaso y con poco desarrollo de los organitos encargados de la síntesis de matriz. Tiene la función de mantener un equilibrio en la matriz y se localizan en las lagunas óseas.

Los osteoclastos se originan de los monocitos, son móviles de gran tamaño, multinucleados, de citoplasma ligeramente basófilo, el que se hace acidófilo a medida que las células envejecen y en el mismo se destacan abundantes  lisosomas.

En la imagen pueden observar que se localizan en excavaciones poco profundas, conocidas como lagunas de Howship en estrecha relación con las superficies del hueso donde ocurre su resorción.

Pueden observar la presencia de un borde estriado o en cepillo en la superficie que se pone en contacto con el hueso.

Estas células segregan ácidos orgánicos que garantizan el pH del medio para la descalcificación de la matriz y luego las enzimas  colagenasas e hidrolasas, secretadas por los osteoclastos, degradan las fibras osteocolágenas. Este proceso favorece la remodelación ósea.

El otro componente del tejido óseo es la matriz ósea, constituida por la parte inorgánica donde encontramos las sales minerales, fundamentalmente los cristales de hidroxiapatita en los que predomina el calcio y el fosfato.

y la parte orgánica también llamada osteína, constituida por la sustancia amorfa de cemento que es escasa y donde predominan los mucopolisacáridos ácidos, fundamentalmente sulfato de condroitina; y la  sustancia formada, representada por las fibras colágenas.

Debido a la composición de la matriz, el hueso combina una gran dureza garantizada por las sales, con un alto grado de plasticidad aportado por el componente orgánico.

 

MATRIZ ÓSEA

Componente  inorgánico

Componente  Orgánico

Sales de hidroxiapatita  calcio y fosfato

Amorfa

Formada

  • Mucopolisacáridos

ácidos.

  • Fibras

osteocolágenas.

 

 

La organización y disposición de los componentes del tejido óseo es característica.

En su matriz se destaca la presencia de laminillas óseas que se forman en un proceso en el cual los osteoblastos se distribuyen sobre una superficie donde se sitúan las fibras osteocolágenas y la sustancia intercelular de cemento. Las prolongaciones de estas células se extienden en todas direcciones, quedando incluidas dentro de las capas de sustancia orgánica que ellas mismas han producido.

Simultáneamente, se realiza la mineralización del componente orgánico de la matriz ósea; cuando este proceso progresa las prolongaciones de las células se retraen parcialmente, formando en su trayecto los conductillos óseos, que reciben el nombre de canalículos calcóforos. La presencia de estos conductillos es una característica especial e importante del tejido óseo que garantiza la nutrición y supervivencia de los osteocitos en un medio calcificado.

Debido a esto, las células quedan incluidas en pequeñas cavidades denominadas lagunas óseas y se transforman en osteocitos.

La disposición de las laminillas óseas en formas diferentes da como resultado la organización característica de cada variedad de tejido óseo.

Al observar un corte macroscópico de hueso en cualquier plano, podemos apreciar zonas donde no se manifiestan cavidades visibles, a este tipo de hueso se le llama compacto, mientras que en otras regiones del hueso se ponen de manifiesto cavidades que se comunican entre si, dando lugar a la variedad esponjosa por su apariencia.

Teniendo en cuenta  la organización microscópica de los componentes del tejido óseo, la variedad compacta también se conoce con el nombre de Osteonal, haversiano, lamelar o secundario, mientras que el hueso esponjoso se le llama también trabecular o primario.

El hueso osteonal o haversiano  se localiza en la diáfisis de los huesos largos, en la cortical de las epífisis y en la cortical de todos los huesos cortos y planos, mientras que el trabecular se encuentra en las epífisis de los huesos largos, en los huesos planos de la bóveda craneal, las vértebras, las costillas y el esternón.

Seguidamente orientaremos las características morfofuncionales del hueso compacto u osteonal.

Al observar un corte macroscópico de hueso en cualquier plano, podemos apreciar zonas donde no se manifiestan cavidades visibles, a este tipo de hueso se le llama compacto, mientras que en otras regiones del hueso se ponen de manifiesto cavidades que se comunican entre si, dando lugar a la variedad esponjosa por su apariencia.

Teniendo en cuenta  la organización microscópica de los componentes del tejido óseo, la variedad compacta también se conoce con el nombre de Osteonal, haversiano, lamelar o secundario, mientras que el hueso esponjoso se le llama también trabecular o primario.

El hueso osteonal o haversiano  se localiza en la diáfisis de los huesos largos, en la cortical de las epífisis y en la cortical de todos los huesos cortos y planos, mientras que el trabecular se encuentra en las epífisis de los huesos largos, en los huesos planos de la bóveda craneal, las vértebras, las costillas y el esternón.

hueso compacto(Ese Mediquito...!)

En esta variedad de hueso las fibras osteocolágenas  se organizan formando un sistema constituido por:

  1. Laminillas circunferenciales externas, localizadas hacia la periferia del hueso en relación con el periostio.
  2. Laminillas circunferenciales internas, dispuestas hacia la superficie del conducto medular, en relación con el endostio del hueso.
  3. Laminillas concéntricas, que se disponen alrededor de los conductos por los que cursan vasos sanguíneos y filetes nerviosos. Estos conductos se denominan conductos de Havers y junto con las laminillas concéntricas que los rodean forman los sistemas de Havers u Osteonas, las que constituyen las unidades estructurales y funcionales del hueso compacto.
  4. Los conductos de Havers siguen un trayecto recto, longitudinal según el eje de la diáfisis y se comunican entre sí por los conductos de Volkman.Los canalículos calcóforos se comunican entre si y a la vez con el conducto de Havers, por lo que hay continuidad de todas las lagunas del sistema con dicho conducto central por donde transcurren los vasos sanguíneos, garantizándose de esta forma la nutrición de los osteocitos.
  5. El otro tipo de laminillas son las intersticiales, las que ocupan los espacios que quedan entre los sistemas de Havers, se consideran restos de sistemas de Havers que han sido destruidos parcialmente en el proceso del desarrollo óseo.
  6. Hacia el centro de la figura pueden observar las trabéculas ósea, forma en que se dispone el hueso esponjoso.

En la imagen están observando dos sistemas de Havers u osteonas, fíjense que en sus centros se localiza el conducto del mismo nombre y las laminillas se disponen alrededor de este de forma concéntrica. Entre estas, se disponen las lagunas con los osteocitos y comunicando las mismas los canalículos calcóforos.

Por su parte en la matriz del hueso trabecular las laminillas no se disponen en sistemas, sino formando trabéculas en forma de red tridimensional.

Estas trabéculas formadas por un número variable de laminillas óseas adoptan una disposición particular, la cual depende de las funciones mecánicas del hueso.

Debido a la dureza del tejido óseo es evidente que los osteocitos incluidos en las lagunas óseas no pueden crecer ni multiplicarse, ya que la matriz no puede expandirse desde el interior.

El crecimiento del tejido óseo ocurre por el mecanismo de aposición, el que consiste en la formación o deposición de nuevas laminillas óseas sobre una superficie, a partir de la diferenciación de las células osteógenas localizadas en la capa celular del periostio, vaina de tejido conectivo que recubre la superficie externa del hueso.

Por su parte la nutrición de este tejido es característica, ya que la matriz ósea, es totalmente impermeable debido a su mineralización y por lo tanto es imposible la difusión del líquido tisular a través de ella. La organización estructural del hueso formando los canalículos y la rica vascularización está dirigida en gran medida a posibilitar la nutrición de los osteocitos mediante la circulación del líquido tisular a través de los canalículos calcóforos.

clasificación de los huesos(Ese Mediquito...!)

Aunque podrán encontrar en la literatura que los huesos se clasifican teniendo en cuenta diferentes factores, haremos referencia por su importancia a la clasificación que se refiere a su forma, utilizando para ello la proporción entre sus dimensiones espaciales de  largo, ancho y grosor.

Esta clasificación fue establecida en la época de Galeno y es aún aceptada internacionalmente en su esencia.

De acuerdo a su libro de texto los huesos por su forma pueden ser: largos, cortos y planos, además de existir internacionalmente otros dos tipos: irregulares y neumáticos.

Son largos, cuando predomina la longitud sobre las demás dimensiones.

Cortos, cuando las tres dimensiones están proporcionadas.

Planos, cuando hay un predominio del ancho y del largo sobre el grosor.

Irregulares, cuando no se evidencia la proporcionalidad entre sus dimensiones y Neumáticos, cuando el hueso presenta en su interior una cavidad llena de aire.

 

 

 

 

 

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