Belleza femenina: ¿Gorditas contentas?

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Un reciente estudio realizado por la Universidad Metodista del Sur de . reveló que las gorditas se sienten más contentas al supuestamente constatar que a los hombres les atraen también las pasaditas de peso.

Medios de Comunicación y autoestima femenina

Un reciente estudio realizado por la Universidad Metodista del Sur de EE.UU. reveló que las gorditas se sienten más contentas al supuestamente constatar que a los hombres les atraen también las pasaditas de peso.

A 448 mujeres heterosexuales, la psicóloga social Andrea Meltzer les mostró imágenes de mujeres a las cuales, mediante la computación, se les habían agregado algunos kilos virtuales de más. A las sujetos del experimento les informaron que tales damas –engordadas a golpe de Photoshop- habían sido consideradas atractivas por los hombres.

Luego, al preguntarles sobre sus sentimientos en cuanto a sus propios cuerpos, mostraron mayor satisfacción con sus figuras.

La Meltzer comentó al respecto: “Es posible que las mujeres que creen que los hombres prefieren a aquellas con cuerpos más voluminosos que las modelos aparecidas en los medios de comunicación, experimenten mayores niveles de autoestima y menores niveles de depresión”. No obstante, precisó que “no está claro cuánto tiempo pueden durar estos efectos”.

En , aunque estudios de ese corte no abundan, sí está confirmado el aumento del sobrepeso y de la en su población, con tendencia a un agravamiento de tal problema, así lo confirma un estudio del Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos y del Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología, publicado en abril de 2012.

De ahí que no sean pocas las mujeres cubanas que, como en el resto del planeta, pudieran sentirse descontentas con su imagen corporal.

Dime espejo que destellas

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Para las y los integrantes de la Compañia Danza Voluminosa el sobrepeso no es motivo de depresión

Tantos años de instrucción, tantas campañas por la lectura y la programación de dos canales educativos no han caído en saco rato. De ahí que la cubana tenga en su haber un arsenal de saberes y espiritualidad que pudiera mantenerla a flote en el mar de las trivialidades.

Ahogarse en llanto por no disponer de la última marca de champoo aparecida en el mercado internacional o porque el tinte para el cabello quedó más oscuro que el habitual no parece estar entre las principales angustias de las mujeres en esta Isla.

Claro, a eso también lo condicionan las muy peculiares características de nuestra realidad económica. Las complicaciones de la cotidianidad, que en el caso de Ellas incluyen lamentablemente y casi de forma preestablecida los quehaceres del hogar, también constituyen un lastre bien pesado que mantiene los pies de las cubanas bien sujetos a la tierra.

No digo que esto último sea un tanto a favor, pero, sin dudas, obliga a un replanteo de prioridades en el que, por lo general, no ocupan el primer lugar las cuestiones de la estética, la cosmetología y otras hierbas perfumadas.

De todas maneras, la cubana no anda por ahí toda desaliñada oliendo a cebolla y ajo, ¿ajo? También le preocupa, como al común de los mortales, su imagen, lo cual no es nada trivial. Y es en este punto donde los mensajes audiovisuales y el entorno comunicativo que en general la rodea, ponen su pedacito a favor de la angustia.

María Esther Mustelier es de las que se disgusta con la tele… y con su marido. “Hay que verlo cuando salen las flaquitas esas meneándose con la música. Pa’mí que hasta la presión le sube porque las orejas se lo ponen rooojas”, declara no sin despecho a Cubasí.

Sucede que también a esta singular isla alcanzan, y cada vez más rápido, los modelos de belleza femenina sublimados por la moda internacional, que es decir por el mercado. Y en películas, documentales, videoclips, revistas, etc., la mujer de éxito es la flaquita, la esbelta, la alta.

Lo paradójico es que, al decir de Manuel Martín Serrano, “La comunicación masiva produce y reproduce a nivel discursivo y simbólico las sociedades”, y la nuestra no es precisamente de mujeres como garzas.

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Los estereotipos de belleza impuestos por los medios de comunicación han llegado a crear casos de anorexia nerviosa o bulimia por imitar ese “canon” de perfección.

De ahí que proliferen dietas locas, hasta peligrosas, y, sobre todo, inconformidades, bajas autoestimas. Están muy bien los ejercicios, el cuidarse la boca, que es cuidarse la , pero de ahí a los excesos… Por suerte, como apuntaba en los inicios, aquí no es un fenómeno alarmante a pesar de los sinsabores de María Esther.

De todas formas, vale el recordatorio de la doctora Isabel Moya, Directora de la Editorial de la Mujer e investigadora del tema de medios de comunicación y género:

“Las negras, mulatas, mapuches, mixtecas, yucatecas, aimaras, guaraníes no están en la corriente principal de la realidad construida por los medios. En las telenovelas, los videos clips y la publicidad, el cuerpo femenino predominante sigue respondiendo a arquetipos prefabricados en la fábrica de la homogenización cultural patriarcal, heteronormativa que desconoce la multiplicidad de identidades de género. En el tercer milenio los fantasmas de la dominación androcéntrica esgrimen el cuerpo como pretexto. Tras los nuevos despliegues tecnológicos sobreviven los viejos contenidos.”

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