Bebés en lista de espera

Share

Es el tiempo en que los padres quieren ser abuelos,

y los hijos no quieren ser padres.

Bebés en lista de esperaEl retrato de la actual no se parece al de décadas atrás. Los años en que era más numerosa la descendencia de una pareja ya pasaron, y no precisamente porque televisores y equipos electrónicos de todo tipo pueblan los hogares. Las estadísticas señalan que hoy menos  están naciendo en el país, con una población cada vez más envejecida.

 

Datos del Anuario Estadístico de 2012 indican que en ese año se produjeron 7 393 menos que en el 2011, mientras que la tasa de natalidad tuvo un comportamiento de 11,3  por cada mil habitantes. Cifras que ejemplifican una tendencia que comenzó a experimentarse en , a partir de la década de los 70.

 

Hoy la baja constituye el principal problema demográfico que enfrenta el país, pues no se está garantizando el remplazo poblacional que demanda el propio desarrollo de la sociedad. Para ello, cada mujer tendría que concebir al menos una hija que la reemplace, lo cual no está sucediendo, debido a la disminución de la natalidad. Si bien la cantidad de hijas por mujer en 1970 era de 1,80 —según refleja el citado Anuario Estadístico de Salud—, ya en el 2012 había descendido a 0,82.

 

El progresivo descenso de la fecundidad, junto a la constante baja mortalidad, que se traduce en una mayor esperanza de vida de la población, y el impacto negativo de las migraciones hacia el exterior, ha provocado un crecimiento poblacional bajo, en comparación con el que muestran otras naciones de la región.

 

La incidencia de estos tres fenómenos —que no deben verse de forma aislada— en la seguridad y la asistencia sociales, los servicios de salud y la reposición de la fuerza de trabajo, tendrá que ir reconfigurando la vida social y económica del país, en pos de ajustarse a los nuevos tiempos y garantizar el futuro.

 

MOTIVOS DE UNA MA(PA)TERNIDAD TARDÍA

 

Las causas de la baja fecundidad en Cuba son varias y diversas, pero quizás la más determinante haya sido la progresiva incorporación de la mujer cubana a los estudios y al trabajo, luego del triunfo revolucionario, además de todo lo concerniente a su superación profesional. Así lo confirman varios entrevistados.

 

Marilín Alfonso Machado, estudiante de Estomatología de la Universidad de Ciencias Médicas de la Habana, piensa primero en terminar su carrera y estabilizarse profesionalmente para luego decidir en qué momento tener hijos. “Antes quiero ganar en experiencia laboral y disfrutar lo más que pueda mi juventud, mi independencia, “porque ser madre es una gran responsabilidad”. Por su parte, la joven investigadora Vilma Morales refiere que, antes de ser madre, desearía poder terminar con su maestría. “Con 30 años todavía se puede ser mamá, incluso un poquito más, porque yo nada más que quiero uno”.

 

Los logros alcanzados por nuestras mujeres son la causa fundamental de esta situación, considera Roberto Martínez, chofer profesional. “La mayoría de los universitarios hoy son mujeres y, como es lógico, primero deben graduarse para tener hijos. Pero después vienen los cursos de superación, las maestrías, la ascensión laboral, la dirigencia… Entonces los mejores años reproductivos pasan y llegan los problemas físicos. A algunas no les da tiempo a parir y otras simplemente no pueden”.

 

Aunque los expertos señalan que el mayor número de nacimientos se produce entre los 20 y 24 años de edad, constituye una tendencia el acercamiento del primer parto a la edad de 30 años, lo que disminuye la cantidad de hijos por mujer y aumenta las probabilidades de un embarazo de alto riesgo.

 

En este sentido, los resultados de la Encuesta Nacional de Fecundidad 2009 (ENF-09) indican que las poblaciones más envejecidas y urbanas, con alto nivel educacional y tasas de participación femenina relativamente elevadas, por lo general se caracterizan por tener niveles de fecundidad más bajos.

 

Si la media nacional refleja que el 75,2 % de la población de entre 15 y 54 años reside en la parte urbana del país, y en este rango de edad, 6 de cada 10 personas culminaron al menos un nivel de enseñanza medio superior, siendo esta proporción más alta para el sexo femenino, puede entenderse en parte por qué las decisiones reproductivas de hombres y mujeres se están aplazando.

 

Otras causas expresadas por los entrevistados estuvieron relacionadas con la falta de una economía familiar próspera y los problemas de vivienda. La abogada Laura Domínguez cuenta que, aunque lleva trabajando ya seis años, aún no tiene las condiciones mínimas para crear una familia. “Tengo 30 años, soy graduada universitaria y trabajo en el sector estatal. No puedo tener hijos con mi novio porque el salario casi no me alcanza y no tengo espacio donde poner la cunita del bebé”, explica.

 

Nivia Menéndez, graduada de Informática y madre de dos niños, cree que el Estado debe implementar políticas públicas, en especial económicas, que motiven a las mujeres a tener descendencia, porque los precios de los productos infantiles están muy caros para el salario que por lo general se percibe hoy. “Se pasa mucho trabajo con los niños para conseguirles las cosas que les hacen falta, y estoy hablando de necesidades básicas. Por eso las mujeres no quieren parir o postergan lo más que pueden este momento”, puntualiza.

 

OTRAS MANERAS DE NEGAR LA MATERNIDAD

 

El diálogo tiene lugar en una parada de ómnibus. Dos mujeres jóvenes hablan en voz baja.

 

—Es el tercero que tuve que sacarme, al otro va la vencida, porque no puedo ya estar en esta gracia —le comenta una a la otra.

 

—Pero eso te lo has buscado por no protegerte o ponerte algún anticonceptivo. ¿Qué tu esperas m’ijita?

 

—Es que llevo ya varios años con Emilio para estar usando condón, y la verdad que me he descuidado del tema, hasta que pasa y toca entonces mandarse a correr, porque todavía no quiero parir.

 

—Si sigues así, te veo cambiando culeros muy pronto.

La actitud de los cubanos ante el aborto y la anticoncepción está muy relacionada con los bajos niveles de fecundidad del país. Investigaciones recientes destacan que nuestra población tiene un amplio conocimiento de los diferentes métodos de regulación de la fecundidad y un empleo elevado de los mismos. Pero en un contexto propicio para ejercitar sus derechos reproductivos, este uso no resulta constante, y por eso las parejas recurren al aborto para evitar embarazos no deseados.

La alta prevalencia de estos eventos en Cuba ha llevado a los especialistas a afirmar que en la actualidad se está utilizando este procedimiento como método anticonceptivo. Según datos de la ENF-2009, el 21 % de las mujeres cubanas de 15 a 54 años de edad refirió haber experimentado al menos un embarazo que terminó en un aborto provocado o en una regulación menstrual. De cada 100 mujeres, 40 terminan su embarazo por esta vía.

Este comportamiento pudiera sustentarse en la confianza que existe en nuestro sistema de salud y en el derecho de accesibilidad al servicio, más que en el conocimiento de los riesgos que implican estos procederes sobre la salud femenina, entre ellos, infecciones, lesiones del cuello uterino, perforación uterina y hemorragias que puede terminar en infertilidad.

Los embarazos en la adolescencia, que según los expertos es otra tendencia existente en el país, y se producen mayormente por el bajo nivel de educación sexual y la falta de actitudes responsables, también presuponen en muchos casos la recurrencia a técnicas para interrumpir el proceso de gestación.

Convertido en un problema de salud prácticamente, el aborto es uno de los principales causantes de la infertilidad en el país, unido a otras conductas tales como el inicio más temprano de las relaciones sexuales y la promiscuidad, el poco y mal uso de los métodos anticonceptivos, y el impacto negativo que en la salud reproductiva tienen las enfermedades de transmisión sexual.

 

QUEJAS, SUGERENCIAS Y ESTRATEGIAS PARA ASUMIR EL FENÓMENO

A criterio de la mayoría de las personas consultadas para este trabajo, las garantías médicas, laborales y de seguridad social que tienen las mujeres cubanas antes, durante y después del embarazo, constituyen ventajas a la hora de estimular la fecundidad, pero estas deben optimizarse y fortalecerse, como evidenciaron las historias contadas por algunos entrevistados.

Las demoras en la entrega de la canastilla, la no asignación de círculos infantiles a madres trabajadoras, el menor apoyo que puede ofrecer la madre de la embarazada a esta debido al incremento de la edad de jubilación, el desconocimiento que tienen las trabajadoras por cuenta propia de sus derechos, la poca manutención o falta de ella por parte del padre en casos de divorcio, fueron algunas de las preocupaciones mencionadas.

Igualmente, el complejo panorama demográfico que presenta el país demanda la implementación de políticas públicas encaminadas a atenuar las limitaciones de carácter material que giran en torno al embarazo y al recién nacido, y así acompañar los logros alcanzados por las mujeres cubanas en nuestra sociedad.

Desde el punto de vista médico, una de las estrategias que está desarrollando el Ministerio de Salud Pública tiene que ver con la mayor atención a la pareja infértil, para lo cual se han creado centros de alta tecnología en diferentes zonas del territorio nacional.

Resulta indispensable que la población cubana asuma que el aborto no constituye un método de anticoncepción, sino que se emplea para interrumpir una gestación no deseada cuando ha fallado un método anticonceptivo o por razones biológicas. Las campañas de comunicación en los medios, así como el trabajo preventivo en cada área de salud, tienen que fortalecerse en este sentido.

También se está buscando estimular intencionalmente la natalidad en mujeres de 30 a 39 años, para lo cual se requiere cada vez más de un personal de salud preparado para trabajar con embarazadas de mayor riesgo.

Más pudiera escribirse en torno al tema, pero, de manera general, puede asegurarse que el país está diseñando políticas y acciones, algunas de ellas reseñadas en el Lineamiento 144 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, para afrontar con éxito las actuales tendencias demográficas, en especial la concerniente a la fecundidad. Es este un camino complejo porque muchas áreas de la sociedad inciden sobre este fenómeno, pero sin dudas hay que transitarlo hasta el final, y con éxito, para poder garantizar el futuro del país.

Fuente:  http://www.cubahora.cu/sociedad/bebes-en-lista-de-espera#.U4N-2hZ3Yu8

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.